Reconozco plenamente que nunca tuve la intención de ser maestro, y menos considerando la clase de maestros que intervinieron en mi formación a nivel bachillerato (estudie en un CETA, instituciones precursoras de los CBTA´S) y profesional (egresado de un ITA). Generalmente todos desempeñaban otra labor más importante y más remunerativa que ser maestro y siempre llegaban corriendo a darnos clase y otros ni siquiera eso; nos ponían a ejercitar los músculos de la mano dictando y dictando sus apuntes añejos y desactualizados (Tenían la fortuna de que no existiera el internet , pues de otra manera hubiéramos puesto en evidencia sus “enseñanzas”, como sucede en la actualidad con aquellos compañeros que quieren inventar ciencias extrañas); nos hacían felices cuando accedían a darnos la clase libre para irnos a jugar al billar o cuando un evento mas importante que nosotros les impedían que los viéramos por días. Creo que soy un poco injusto al decir que todos eran así. Un diez por ciento eran raros y nos exigían que estudiáramos o que realizáramos tal o cual práctica para reforzar lo aprendido en el aula, nos invitaban a participar en las cooperativas escolares y condicionaban nuestra permanencia en ellas de acuerdo a nuestro desempeño.
Yo buscaba trabajo de lo que fuera, pero soñaba con atender un rancho ganadero, cultivar muchas hectáreas, ser hábil en el manejo de la maquinaria agrícola, lograr enormes ventas en alguna empresa privada…..pero nunca busque ser maestro.
A 25 años de lo que les cuento, siento que fui muy afortunado del giro profesional de 360º que dio mi vida. He logrado superar todos los “malestares de ser maestro” y de sentirme libre ejerciendo esta profesión. También se que nunca dejare de quejarme por las situaciones pasadas y las actuales que me dificultan desempeñarme como tal, y quizás en esto estriba que me mantenga optimista en mi futuro como docente.
Hace algunos años peleaba por un pequeño espacio en uno de los laboratorios de cómputo de la escuela para poder inducir a mis alumnos en el uso de las TIC´S aplicadas a la enseñanza de las matemáticas. Nunca me lo dieron o me restringían mucho el acceso a dichos espacios. A tanto y tanto insistir, el semestre pasado me dieron todas las PC desactualizadas (de desecho) y me pidieron que armara mi propio laboratorio. Ya no tengo problemas por no contar con un espacio físico para trabajar el software de matemáticas que me interesa. Ahora quiero ir cambiando el equipo por otro más moderno que me permita hacer del internet una herramienta básica de enseñanza.
Con las matemáticas pareciera que no importa cuanto cambien los programas, siempre enseñaremos los mismos problemas y las mismas ecuaciones; pero en realidad no es así, pues la dificultad de esta ciencia estriba en saber aplicarla a situaciones concretas que el propio estudiante sienta que existen en su entorno.
El nuevo modelo curricular de la EMS nos ha revalorizado como docentes, ya no podemos ser cono aquel 90 % que les platicaba, sino como el pequeño resto que hace la diferencia entre obtener un agente real de cambio en la sociedad y una persona inútil.
Concluyo diciéndoles que yo ya no tengo malestares docentes, encontré la asignatura que me permite desarrollarme plenamente y voy a seguir actualizándome en ella y estudiando los temas que aun me son desconocidos.
